
No siempre las palabras describen un momento, en ocasiones singulares, es el momento el que por sí solo parece buscar unas ciertas palabras.
Pocas personas consiguen encontrar este “momento charlatán”, y menos todavía plasmarlo en las frases suficientes. Yo dedico este segundo post a una persona -para mí un escritor de pies a cabeza, porque siempre encuentra el momento y lo combina con las palabras adecuadas- que queriendo o sin querer, me regaló un sentimiento através de un bonito gesto -¿uno sólo? ¿pero qué digo?, ¡si es el chico de los gestos bonitos!-.
Para tí Gabito, lo escribí lo mejor que pude.
“La gran mayoría diría que es marrón. De ese marrón oscuro que sólo tienen las chamarras de piel; y seguramente sería lo más objetivo, y quizás correcto, pero no sería justo pensar que todo lo que vemos en un chamarra- sobre todo siendo tu chamarra- es eso.
Yo diría que la envuelve cierta magia. Diría incluso que sus cremalleras -de afilados y temibles dientes- custodian un poder asomproso en los bolsillos.
Nos encontramos con sonrisas -a causa de los cincuenta céntimos que te sobraron de un café y que olvidaste guardar en la cartera-, también lágrimas cargadas de emoción -por el ticket de una peli, que aunque no tan buena, viste en inmejorable compañía-, o quizás incluso te encuentas con un guiño cómplice – por el amigo gracioso que mientras tú mirabas a una chica despistado te metía el envoltorio de un caramelo en una de las guaridas mágicas de tu chamarra-; y ya no hablemos de la etiqueta de esa cerveza que tomaste en el bar de los enamorados.
La chamarra, además, puede haber compartido contigo momentos inolvidables, los mejores y los peores, -cuando el barça gana, cuando el barça pierde- y por ello con el tiempo sabes que su desgaste exterior no es símbolo sólo de su antiguedad, sino de su indefinida fidelidad. Te pudo ver llorar a escondidas, y compartió tus grandes borracheras; así que es cómplice honesta de todos y cada uno de tus secretos.
Sin duda ella también te agradecerá que le hayas dado una personalidad propia, y por eso da seguridad y calor a aquel que la lleve puesta. Ha resistido a mucho, y mientras la tengas en cuenta seguirá a tu lado sin fallarte. Cuídala bien, porque estoy segura de que no es solamente tu chamarra favorita, sino que tú eres también para ella su persona predilecta, el que le da sentido a toda esa magia que la envuelve y se debe sentir mucho más bonita si eres tú el que se la pone. Aunque como amiga sabe comportarse cuando tu gran corazón decide que otra persona la necesita más que tú. Allá donde tú la coloques estará bien colocada.
Quién tuviese una chamarra como la tuya.
Así que volviendo al principio, sí; es cierto que es de color marrón, pero decir solamente eso es triste y cruel, pues no se le tienen en cuenta todas sus experiencias como chamarra de una gran persona, un gran tipo llamado Gabriel; y alguien me enseñó una vez que “no importan los años sino el kilometraje” y sin duda tu chamarra debe tener ambas cosas. “
Gracias Gabito. Por tus sabias conversaciones, por tus buenos gestos, por compartir lo que escribes y por supuesto por prestarme tu chamarra, jajaja! Un besote fuerte!!